domingo, 22 de enero de 2012

El Negro, mi viejo

Como el naranjo en flor

andarás sin pensamiento

Eterno y joven,

negro y viril.



Con tu estampa de soldado,

compadrito muchas veces,

te encontré en una esquina

de Corrientes y Maipú.



De jetra gris vi bajarte

como guapo de un 70

Una moneda me dás,

una caricia nada más

para que vaya a la escuela.



Es un sueño, miro tu frente

Sos un águila guardiana

que con el ceño fruncido

despliega henchida sus alas.



Recorrés en ese vuelo

de guerrero insobornable

El barrio donde dejaste

huellas de un hombre implacable.



A tu abrigo quiero ir

y aunque te dejé partir

quiero volar con vos

cuando me toque morir.