Como el naranjo en flor
andarás sin pensamiento
Eterno y joven,
negro y viril.
Con tu estampa de soldado,
compadrito muchas veces,
te encontré en una esquina
de Corrientes y Maipú.
De jetra gris vi bajarte
como guapo de un 70
Una moneda me dás,
una caricia nada más
para que vaya a la escuela.
Es un sueño, miro tu frente
Sos un águila guardiana
que con el ceño fruncido
despliega henchida sus alas.
Recorrés en ese vuelo
de guerrero insobornable
El barrio donde dejaste
huellas de un hombre implacable.
A tu abrigo quiero ir
y aunque te dejé partir
quiero volar con vos
cuando me toque morir.